YO, MI, ME, CONMIGO

Sin comentarios julio 8, 2016

El fenómeno tecnológico de las redes sociales es reciente y su acogida, especialmente por adolescentes y jóvenes, está siendo meteórica. El análisis de este fenómeno en su comprensión y en sus efectos psicológicos es en la actualidad incipiente e hipotético.

¿Qué puede ocultarse tras ese afán desmesurado por narrar la vida minuto a minuto a través de las redes sociales?

Muchas personas con capacidad creativa usan las redes de forma organizada y selectiva con el propósito de darse a conocer a sí mismos o a sus “productos” y crearse una identidad profesional pública y sólida. Para éste propósito, las redes rompen barreras de espacio y tiempo para trasmitir múltiples actividades e información de logros que suele incluir aspectos personales íntimos de forma selectiva y controlada.

Cuando la exposición pública en las redes no es selectiva o controlada, suele responder a la necesidad psicológica de “estar conectados” y exponer indiscriminadamente la vida cotidiana. Estas personas suelen esconder una marcada necesidad afectiva de evasión y la necesidad de llenar vacíos en sus vidas. Necesitan ser “alguien para alguien” y siempre hay alguien al otro lado. Suelen ser personas con dificultades de relación en el mundo real, en su círculo cercano. Esta excesiva e inapropiada exposición suele producir el rechazo del grupo y producir un efecto contrario al deseado. La dependencia de la red- medio y el fracaso en sus objetivos de ser aceptada, puede producir estados de ansiedad, de infelicidad, conductas compulsivas y abandono de las actividades cotidianas.

Desde un punto de vista psicológico, en relación al tipo de personalidad más proclive a mostrar éste tipo de conductas, los comportamientos de estar “permanentemente conectados” y la necesidad -excesiva e inapropiada- de narrar la vida íntima y cotidiana, podrían responder a una personalidad de tipo narcisista o personalidad tipo dependiente. El narcisista se caracteriza visiblemente por un yo“enamorado” y engreído de sí mismo, pero que constantemente necesita reafirmarse y destacar ante los demás pretendiendo influir para dominar y ser valorados. La personalidad dependiente se caracteriza por la dificultad para autoabastecerse psicológicamente y para configurarse con una identidad propia. Necesita apoyo y refuerzo de los demás y tendría una predisposición a depender de la respuesta de los otros. Dicha dependencia se manifestaría tanto en el uso y frecuencia del medio como a través de los mensajes.

Dentro de una personalidad más normalizada, éstos comportamientos podrían venir explicados por bajos recursos personales y dificultad en habilidades sociales. El contacto no presencial en la red facilita las relaciones, aunque de forma excesiva e inapropiada.

¿Facebook, Twitter, Instagram… ¿cuál parece ser la red que “pone más fácil” caer en este tipo de actitudes?

De una forma u otra, en todas las redes sociales hay un engorde del narcisismo. Un intento de llegar a los demás sin implicarse socialmente y sin riesgo. Pues no hay una réplica directa. No te expones directamente al gesto o la mirada del que está al otro lado. Hay aprobación o silencio, pero rara vez existe una crítica por parte de las personas a las que va dirigido (los “amigos”). También todas ellas tienen en común que la reacción de los demás o el alcance se mide cuantitativamente, con diferencias mínimas en el número de comentarios o Likes.

Las diferencian pequeños matices: Facebook alimenta más el aspecto social, Instagram la imagen corporal del Yo y Twitter el área más intelectual.

Todo lo que expresamos a través de las múltiples actividades que permite la red, nos delata. Los estados de ánimo se dibujan en todas nuestras huellas.

En lo que enviamos o marcamos sobre otros reflejamos nuestro estado de ánimo de forma más o menos solapada. Incluso nuestros pensamientos y emociones expresados en el mensaje pueden tener una influencia, negativa o positiva, en los demás. Cada nueva publicación o acción, muestra nuestros deseos, angustias, defensas,aprobaciones y críticas acerca de nosotros mismos y del mundo.

No es extraño leer que alguien por la mañana agradece tener una vida perfecta, los mejores amigos, el trabajo o escuela ideal, la perfecta comunicación con su familia y hasta el perro más bonito. Pero por la noche,sólo puede lamentarse de su mala suerte, de lo lento que estuvo el tráfico, que al llegar a casa su hermano sólo se dedica a molestarlo, que no recibe apoyo delos demás y que le impresiona la cantidad de hipocresía que existe a su alrededor.

Otro aspecto muy importante es la posibilidad que te ofrecen las distintas redes sociales de sustituir la expresión de emociones con emoticonos o abreviaturas.

¿Qué conseguimos con esto? La búsqueda de notoriedad y de hacerse visible sin arriesgarse. El hecho de sustituir la palabra por la imagen supone una forma de comunicación más infantil, menos elaborada. La comunicación con la palabra exige exponer la propia subjetividad, mientras que a través de emoticonos o de imágenes llamas a la imaginación del otro. Te expones menos.

Podríamos decir que las redes sociales ejercen una alta influencia en aquellas personas que dependen excesivamente de ellas. Los mensajes y fotografías con demasiada conexión y exposición al medio suelen crear en el emisor expectativa de respuesta de los otros: obtener buen puntaje, Likes, halagos y comentarios. No obtener respuesta o tener comentaros negativos puede minar la imagen e identidad. Estar pendiente de ésta respuesta fomenta una autoestima basada en la mirada externa, en el refuerzo externo.

La verdadera autoestima responde más a “¿quién soy yo?” y menos a “¿cómo me ven los demás?”. El aprecio a uno mismo se desarrolla y mantiene por el esfuerzo personal y las metas conseguidas. Lo que nos viene de fuera, sin esfuerzo y sin lazos afectivos, podría fomentar el narcisismo.

Cuando las publicaciones no responden al deseo de comunicación o diversión y se pone en primer plano la necesidad de recibir aprobación, la persona quedará más expuesta a recibir comentarios negativos-incluso abusivos- lo que dañará su autoestima.

Ésta realidad y problemática sobre el refuerzo externo a la imagen e identidad tiene un mayor efecto en preadolescentes y adolescentes,etapa de construcción básica de la identidad personal.

 

Paul McCartney


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